¡Los que nos criamos con Heidi!


Cuando era muyyy pequeña había una canción que decía :
- "Que se mueran los feos, que no quede ninguno, ninguno de feoooo".
Y yo no ví a ningún feo manifestarse en la puerta del sol!!

Después llegó : - "La Ramona pechugona tiene las tetas de goooma"
Y tampoco ví a aquellas que se habían puesto silicona manifestarse en Madrid.

Crecí con Heidi, una pobre niña, que vivía con su abuelo, que sólo tenía un amigo, que la mandan a vivir con la mítica Rotermayer, con más mala leche que Mila Ximénez y el de la mesa del jurado ese de OT, y la pobre Clarita que además de estar inválida ¡su padre estaba todo el día viajando!

Y llegó Marco que con 8 años se va a buscar a su madre, solo , solito , que por lo menos Heidi tenía un amigo, ¡pero Marco sólo tenía un mono!!

Y en la Plaza Mayor nada, nadie se manifestó porque un niño pequeño andara sólo por el mundo.
Y porque a Heidi nunca le llegaran ayudas o alguien que obligara a Heidi a escolarizarse.
Y así podríamos tirarnos horas y horas.

Hoy sales a la calle y si quieres montar una manifestación, la montas, que para eso somos libres y existe eso de la libertad de expresión.

Pero no, este artículo no habla de eso, habla de algo muy distinto. Habla del sentido del humor.
Que nadie lea entre líneas lo que no está escrito, la libertad para manifestarse me parece genial, pero sin embargo, tengo la impresión de que de repente nos quejamos muchísimo.

Todo parece serio, a todo le buscamos vueltas y vueltas, por supuesto muchas veces con motivo, pero a veces exageramos tanto que si lo pensáramos después, terminaríamos muertos de risa.

Esos personajillos que salen en la tele diciendo que los han insultado porque les han llamado bordes, tontos.....

Yo eso lo dejé cuando terminó Heidi y me pasé a Sensación de vivir.

¿Tanto puede molestar que alguien te pase la mano por la cabeza cuando se agarra en el metro, para poner las caras que me trago todas las mañanitas? No será más fácil decir:
-"¡Oye, como te pilla cerquita te importa rascarme que me tira la coleta!con una sonrisa de oreja a oreja.
El humor es imprescindible y tan potente que asombraría a cualquiera.
¡Menos malas caras y más carcajadas!

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