El día que volví a una discoteca light

Decía Forrest Gump que la vida es como una caja de bombones, nunca sabes cual te va a tocar.
Bien, yo no se si la vida es una caja de bombones, de lo que estoy segura es que si hay un bombón roto, o raro o que no tenga nada que ver con el resto....ese es el mío.

Porque así es mi vida, lo mismo pinto, corto, coso, cambio un enchufe que frío un huevo o me voy con Polo a maquillar a las gogo´s de la sesión de tarde de Kapital.

¿Pero tú eres maquilladora?

Pues mira, no, pero con un poco de imaginación y después de haber pasado por las típicas épocas de "pintada como una puerta" dignas de mi periplo adolescente, me siento plenamente capacitada.

Y allí estaba yo, rodeada de niñas en coulotte que me sacaban una cabeza y dos tallas de sujetador y maromos con más centímteros de brazo que años de edad.

De las niñas decir que eran todas soletes, sin esos aires de divinas como Carmina, que suelen tener las Gogoses de noche y las Rosquillas cuando salimos con el día de "no tienes derecho ni a mirarme"

Y los chiquillos, que decir de los chiquillos.... mejor no diré nada de los maromillos sin la presencia de mis abogados. Yo no tengo la culpa de que me saquen dos cabezas y estén esculpidos a base de gimnasio jijijiji.

La verdad es que fue una experiencia...esas niñas maqueadas a las 6 de la tarde, esas parejitas que se comen a besos a solo diez centrímetros de su colega que también ha pillado cacho mientras el resto de colegas miran y se dan codacitos.

Esos chavalillos que bailan atontolinados o dándolo todo porque todavía no están pervertidos por el "Joooooder que vergüenza más grande"

Anonadada me quedé ante tanta inocencia, que fuerte pisar un territorio en el que la gente simplemente sale, se echa cuatro bailes, como mucho se da tres besos y un magreillo y se pira para casa antes de que empiece la película de por la noche.

Sin humo, sin borrachuzos, sin proposiciones indecentes descaradas.... como otro mundo.

Que monos todos divirtiéndose antes de convertirse en cretinos y arpías, antes de los disgustazos de mi mejor amiga MariPili se ha liado con mi novio, antes de pagar facturas, de currar de sol a sol y de darte cuenta de tantas y tantas cosas que hacen que la vida sea siga siendo un baile, pero no de 24 horas...

Un gustazo. Yo no volvía, vivir una segunda adolescencia con todas las inseguridades habidas y por haber me parecería una tortura, pero verlo de lejos...es tan divertido XD

3 comentarios :

Javi dijo...

Cuánta Santa Razón!

Pero volver a la adolescencia con la experiencia de ahora tampoco te gustaría? Aunque nada sería igual...

Rosqui dijo...

Jajajaj volver a la adolescencia con la experiencia de ahora sería todavía peor...
Que tu madre no te deje salir hasta tarde por si te pasa algo aunque tengas más calle que las faolas...que digas algo bueno y no te hagan caso porque eres adolescente...
Volver a estudiar sabiendo lo que sabes...
Pruffff quita quita!!!!

Goetha dijo...

Yo no viví mucho eso de salir por ahí de marcha. Pero tienes totalmente la razón. Creo que cuando estás en ese momento, en la parte inocente, de descubrimiento, sin malos rollos, es una de las mejores.

Ciertamente yo tampoco repetiría, bastante tuve en su momento, jajaja. Pero con lo curioso que soy coincido contigo en que lo vería desde fuera con sumo gusto.

Un beso dama :)