Mi vida laboral I. En el office del hospital.

He decidido hacer un recopilatorio de mis trabajos porque viendo mi vida laboral, hasta que me he estabilizado (por el momento) me he dado cuenta de que es un circo con anécdotas para dar y tomar.

Empiezo con mi época como encargada del office de un hospital:

Estaba la Rosquillita estudiando sociología cuando se dio cuenta de que quería un trabajo para sacar unas pelillas, y llegó fulanito y le encontró un puesto en el office de un hospital.

Y ¿qué se hace en el office? pues repartir las comidas a los enfermos, llevarles jarritas de agua con hielo, fregar, poner las meriendas, tilas a mansalva para los acompañantes y los momentos duros.

Este curro para mi fue un reto de los gordos. Odio los hospitales y con mi nivel de empatía ver el sufrimiento tan cerca hace pupita. Sin contar con que soy jodidamente escrupulosa y vaciar los platos con los restos de comida me supera, entre muchas otras cosas.

Los días fueron duros, pero me veo corriendo por el pasillo perdiendo los zuecos, con los visitantes ayudándome a mover el carro de las bandejas que pesa como un muerto y acojonada corriendo por los pasillos que bajaban al comedor y la verdad es que me da la risa.

Las cosas como son, el tiempo curte las cabezas, pero os tengo que contar esto.

Un día entré en una habitación a llevar el agua, en la cama había una señora mayor, atada a los barrotes.

La señora empezó a hablarme:

Señora: "Señorita, ¿no tendría usted unas tijeritas para quitarme esto?
Rosquilla: "No puedo desatarla mujer, quédese ahí tranquilita"
S: "Por favor unas tijeritas"
R: "Que no puedo desatarla mujer, ahora viene una enfermera"

Y antes de que me diera tiempo a pestañear la mujer empezó a gritar como una descosida:
"Señoritaaaaaa, señoritaaaa" como si fuera la niña del exhorcista temblando en la cama.

Ni decir tiene que salí escopetada y me latía el corazón a mil.

Cuando volví a llevarle la comida la señora empezó el discurso tan cual lo hizo la primera vez...ni se acordaba.

De otros impactos varios tienen la culpa hombres como aquel que me miraba con los ojos como platos y seguía mis pasos por la habitación sin decir ni mu.

De repente un sonido.."um, um" y detrás de la mirada de locura inicial, lo único que había era un señor que no hablaba y con el que me tiré media hora hasta que conseguí adivinar que lo quería era un cacao para los labios.

Tampoco me olvido de la indignación de una familia, cuando la compañera de cama, recién ingresada empezó a quitarse la ropa, buscando decía su anillo, mientras los primeros pedían con la vena muy hinchada un cambio de compañera.

La verdad es que duré un verano. El último día mi jefa me decía "mujer, quédate, que te renuevo, que si es por los piercing te dejo llevarlos"

Y yo pensé, ni con piercing, ni sin piercing, aquí acabo loca perdida.

Y lo mismo repetiría, porque llegaba a casa bastante flojita, es muy jodido ver gente joven que está muy mala, pediatras corriendo porque algo no va bien, gente a punto de morirse a la que nunca visita nadie....

Pero mientras estaba allí la verdad es que da gusto ver que con un detalle pequeño haces a alguien el día algo menos duro.

Claro que lo mejor fue el último día, cuando llego a currar de empalme pero bien espabiladíta y descubro que la chica nueva le ha metido una bandeja con comida a un pre-operatorio!!

Afortunadamente, era un chico joven que sabía que no podía comer, si llega a ser un abuelete cualquiera le quita la comida después de habérsela llevado!!

Y hasta aquí todo lo contable de mi estancia en el hospital :)

2 comentarios :

Goetha dijo...

Me encanta pasarme por aquí.

Mínimo tres veces suelo sonreír (por no decir reírme bastante) y eso es algo que valoro mucho.

Me alegra haber leído esta entrada. Me ha permitido descubrir cosas de ti. La verdad es que únicamente visitando un hospital, ya te quedas ese día impactado por las cosas que ves (yo también soy demasiado escrupuloso y además los hospitales me ponen de los nervios).

Veo que te ha curtido y te ha permitido darte cuenta de cosas bonitas e importantes, que además puedes llevar a cabo en el día a día.

Esperaré encantado que nos sigas contando todas las anécdotas que tengas de tus anteriores trabajos o lo que quieras, aquí tendrás siempre un lector fiel :)

Un beso y sigue siendo como eres.

rosqui dijo...

Jo da gusto leer comentarios así!!
Muchas gracias por pasarte tantas veces a ´leer mis aventurillas. Me alegro de que te hagan sonreir :)

Besotes!!