Una aproximación teórica a los 140 caracteres a través del cotidiano arte de besar.

Queridos azucarillos, tras este título heredado de mis años de sociología, no se esconde nada más que la comparación entre las fases que comparten Twitter y los besos.

¿Es necesario? Pues sinceramente no, pero dado que muchos no conseguís encontrarle el sentido a Twitter, nada mejor que explicarlo a través de algo que (creo) conocéis de sobra, para que le pilléis el gustillo.

Vayamos a ello:

1ª Fase. ¿Lo qué?. Esa etapa en la que lo escuchamos por primera vez y no sabemos muy bien de que va.
¿Qué es un beso? ¿Por qué la gente se besa? ¿Me puedo quedar embarazada? ¿Y si no se?
¿Qué es Twitter? ¿Pero eso para que vale? ¿Es eso de los móviles que veo a todo el mundo?

2ª Fase. Habrá que probarlo. Desde la desconfianza y la inexperiencia.
Pruebas con tu mano, te das un piquito por ahí, miras a los que se morrean en cualquier esquina. Pues no es para tanto.
Te abres una cuenta, sigues a un par de personas que te recomiendan, haces tus primeros tweets. Pues no es para tanto.

3ª Fase: No es que no sea para tanto, es que esto es una mierda.
Te dan besos batidora, estás a punto de morir asfixiado, te babean mientras intentan tocarte una tetilla (caso femenino), le babeas toda la cara porque estás concentrado en tocar tetilla (caso masculino)
No te contesta nadie, la gente usa cosas raras como #, RT, #FF, #Xfacts, TT, no te enteras de nada.

4ª Fase. Paso olímpicamente.
No pienso volver a liarme con ese.
Paso de Twitter, yo soy más de FB

5ª Fase. Segunda oportunidad.
Acabas otra vez repitiendo escena en un banco del parque. Ummm pues este no está mal. Me deja respirar y no me ha obstaculizado la faringe.







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