El arte del piropo

Si hay algo que no van a decir en la televisión sobre la crisis, es que la decadencia de la construcción, atenta contra dos pilares básicos de nuestra sociedad: el piropo del obrero, y la diversión de los jubilados-vigila obras. 

Una pena terminar con esa fuente de autoestima gratuita, equivalente y necesaria como ir a la pelu, o comerse un helado viendo un dramón, en época de crisis sentimental. 

Dicho esto, y dando por hecho que a nosotras no nos hacen falta los obreros, porque nos llueven los piropos, y aunque no llovieran, sabemos que somos estupendas sin necesidad de nadie que nos dore la píldora, (a ver si desarrollamos un poco la autoestima, hijas mías), hay que reconocer que el mundo del piropo es un arte. Así que vamos a revisar qué es lo que NO se hace. 

Anatomía, escatología y alimentación. Vamos a ver, "comer el **** a cucharadas, te voy a comer el ****, te comía y me cosía el culo para no cagarte, tienes unos ojos que te comía todo el ****, con ese culo seguro que cagas bombones, te comía hasta vestida aunque cagar un mes trapos..", etc. A mi imaginarme dentro del intestino de un sujeto, como si fuera una variante de Moby Dick,  no me congratula. Y yo no le sirvo el postre a cualquiera, así que conclusión: Hasta el día que Arguiñano no sirva una receta de **** al natural, la gastronomía y la anatomía la olvidamos en el piropo. 

El silencio de los corderos. Piropear sirve para ligar, echarte unas risas, alegrar un momento. Así que es importante evitar mirar como si fuerais Hannibal Lecter. Y ojo, porque os pensáis que estáis haciendo la sexy y seductora mirada "Azul acero" de "Zoolander", y en realidad lo que estáis haciendo es acojonarnos. Si además rematáis con un piropo en voz muy baja, que no se entiende ni lo que decís, y acercándoos un poco demasiado, lo más probable es que causéis pesadillas. Conclusión: Nada de miradas poco logradas, y susurros ininteligibles. 

La unión hace la fuerza. ¿Os acordáis de ese anuncio de tampax o de compresas, en el que una chica pasaba en medio de un grupo de chavales que la piropeaban? Pues todas hacemos alguna vez este paseillo, por casualidad o aposta. Lo normal es concentrarse en no caerse, o mantener el tipo, así que el grupo impone, no lo pongáis más difícil. Lo suyo es: Se hace el paseillo dejando abierto el paso, soltáis algún piropo chulo, nosotras nos vamos divertidas, y vosotros os reís de la mejor ocurrencia. Todo perfecto.  Nada de ponerse en medio cortando el paso, o de acercarse demasiado por ninguno de los ángulos. Nunca.    Un día os pilla una con el día chungo y os enchufa, avisados estáis. 

¡Arriba la almeja! Me imagino que todo va en gustos, pero llamar a una tía con cualquier sinónimo de su centro de gravedad sexual, sigue siendo feo. ¿Por qué usar choco, chochete, chochazo? Os aseguro que así solo se os va a llenar la boca con la palabra. 

Daltónicos: Y esto es personal, no sé cuantas veces me han llamado morena, o morenaza. Oye que se agradece el gesto, pero me he dejado una pasta en mechas californianas ¡Soy cas-ta-ña! Que entiendo que no os fijáis en el pelo, que no estáis intentando llevarme a cenar, y que gritar ¡Castaña! es un poco raro. 
Pero la reivindicación, a excepción de un solo sujeto, queda hecha. 



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