Un amor juvenil!

junio 10, 2010

Os voy a contar una anécdota que es una parida, pero necesito contársela a alguien para salir de mi estupefacción.
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Cuando yo era una joven e inocente Rosquillita en sus primeros años de universidad, día tras día cogía el metro en la misma parada (próxima estación Palos de la Frontera, atención estación en curv...y todas esas cosas)
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Bien, vayamos a los hechos... debe ser que a primera hora X días tenía una asignatura importante, porque cada mañanita me encontraba en el arcén con el mismo tío llenito de piercings y tatoos y cada mañanita pensaba... Ummm..
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Podría decir que era un gusto adolescente, pero la verdad es que me pones al mismo tío con y sin tatuajes y pintadito gana, tengo la mente llena de estereotipos macarronicos, la vida es así.
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En fin, a lo que voy, después de muchos babeos mañaneros, un día acabo con unas amigas en una fiesta de argentinos. Din, don, se abre la puerta y aparece mi hombre tatuado.
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Din, don, me tiemblan las piercenillas cuando el tipo me dice que le gustaría conocerme más.
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Din, don, ¿será el destino? ¿Será una casualidad? Pues no os comáis mucho la cabeza porque me rajé como una campeona, una que es tímida, que queréis que le haga.
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Y casualidades de la vida, enciendo esta noche y ¿quién está en la tele? pues eso, mi hombre tatuado.
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Claro, que el jovenzuelo ha evolucionado y ahora no solo se tatua y lleva piercing sino que se dedica a la suspensión corporal.
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Esa cosita que hace que casi me desmaye, eso de atravesar el cuerpecín con ganchos atravesando la piel y suspenderse en el aire.
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En fin.... menos mal que una noche me rajé... porque ¿hubiera terminado rajándome voluntariamente? aiiis...que grimita!!
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Pd: Iba a adjuntar una foto de mi época universitaria y no me he atrevido...vaya documentazos oiga!

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