Halloween 2011: Nuestro circo de los horrores.

No me gusta el circo, quitando la vez que monté en elefante, y la vez en que hubiera vuelto a montarme en lo que fuera, cuando fui a ver el circo de los muchachos, no me gusta.

Los payasos me dan miedo y pereza, dependiendo de si llevan disfraz o no. Y no se si los animalillos serán felices de jaula en jaula y de pueblo en pueblo. Salvaría a los equilibristas, si no soltaran esa frase de... "Y ahora sin red!!" cuando están subidos en una cuerda minúscula lejos de tierra firme. ¿Sin red? ¿Estamos locos o qué?

Así que no, no me gusta el circo, lo que lo convierte en una temática perfecta para disfrazarse en Halloween. Con esa musiquilla infernal del "tiroriroriroriro tiroriro", las imágenes de laberintos de espejos sin salida, y las de mujeres barbudas y hombres elefantes. (Ya, yo también creo que he visto demasiadas pelis)

Por eso este año sacamos el látex (algunos la cera), y decidimos convertirnos en: una bailarina
que ha tenido un percance, una domadora que además de dejarse la cara como un cristo, ha perdido su caballo, un malabarista al que las pelotas le dejaron huella (textualmente), varios payasos, en femenino y masculino, que no se han levantado con buen pie, y un presentador de amplia sonrisa (textualmente otra vez)

Chinas que corren, guiris que se sienten acorraladas, vampiros que sacan dientes desafiantes porque no saben el peligro que esconde el circo. Sangre y muchos más. Bienvenidos al circo de los horrores!









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