Mi no concierto de Bruno Mars (entradas falsas)

noviembre 18, 2013

Si buscáis una definición gráfica a "cara de gilipollas", puede ser perfectamente la que se me quedó el otro día en el Palacio de Vistalegre, antes del concierto de Bruno Mars, al descubrir que mi entrada era falsa. 

Claramente los astros estaban confabulados para que me quedara sin concierto. Lloraría como una quinceañera que ha descubierto que su ídolo es zoofílico, si no fuera porque tengo asuntos más importantes, pero reconozco que sentí pena, penita, pena.

Todo empezó [nebulosa, plano que nos lleva al pasado] cuando abrí la página para comprar las entradas y descubrí que vosotros, fans, y vosotros acompañantes y no fans a los que os importa un carajo mi ídolo, habíais agotado las entradas [mano sujetando frente, negación con la cabeza]

La lucha no estaba perdida, quedaban opciones previa rascada de bolsillo, así que mi siguiente objetivo fue Viagogo, reventa legal de entradas. 

Allí estaba mi entrada, inflada de precio, pero en márgenes razonables y con buena visibilidad. No quedaban muchas entradas a un precio medianamente asequible, así que desenfundé la tarjeta e hice clic como si estuviera pulsando un botón rojo y luminoso, capaz de parar la tragedia en una central nuclear. 

La paz llegó a mi mente [desplazamiento en levitación por mi hogar], hasta que un mail truncó mi plan: 

"[ ...]En este caso nos hemos puesto en contacto con el vendedor y nos ha informado que no va a poder proveer la(s) entrada(s)[ ...]".

Y después...

"[ ...]Como ya sabes, tu vendedor nos ha dejado colgados y, pese a todos nuestros esfuerzos, no hemos sido capaces de encontrarte unas entradas de sustitución[ ...]".

Dos días para el concierto, mi no-entrada en el limbo de los eventos perdido, y dos opciones: rendirse o reventa. 

Efectivamente, probamos con la compra a un particular con un resguardo de compra que avalaba la autenticidad. 

[Música de intriga. Salto en el tiempo,día D]

Horas de cola cubiertas por mis amigos, una pequeña carrerita hacia los tornos, y el lector de entradas da rojo, rojo, rojo. Miro a mi izquierda y no soy la única. 4 entradas, 4 rojos, apuesta perdida antes de girar la ruleta. 

Nos enviaron a la zona de incidencias y a la decepción de no poder entrar, se le unió esa sensación tan fea que se te queda cuando en atención al cliente te tratan como si fueras, mínimo, terrorista. 

Fuimos de los primeros en llegar a la ventanilla, y la italiana del mostrador ya estaba histérica. No quiero imaginar cómo atendería a los últimos de la cola ( y éramos muchos, muchos,muchos). 

Terminó gritando que llamaran a la policía, mientras nosotros le pedíamos que nos dijera qué ponía en el ordenador con nuestras entradas. ¿Vosotros lo sabéis? Yo tampoco. 

Os aviso, si un día os regalan una entrada o si os la compra un tercero (padre, madre, Espíritu Santo), os recomiendo que vayáis al concierto con fotocopia del DNI del comprador, porque como el lector de fallo por lo que sea, y no podáis dar este dato o enseñar la tarjeta de crédito de la compra, ya os la puede haber comprado vuestro padre, que os quedáis fuera. 

Aviso dos, si la habéis comprado vosotros, preparaos para luchar por la entrada si alguien ha falsificado vuestro mismo ticket y antes de que paséis por los tornos, ya la ha utilizado el dueño de las entrada falsa. La máquina solo lee códigos, no detecta cuál es el código original. Si el código es válido, y la falsificación entra primero, la vuestra es la que salta como error. Si no lleváis un documento que acredite que la habéis comprado vosotros, o que acredite los datos del comprador, os quedáis fuera. 

Yo he ido a muchos conciertos, y es la primera vez que me la cuelan. A los conciertos se va de tranquis, pero más vale prevenir.

Otro dato cachondo fue cuando salió un G.I Joe gritando: <>. Claro amiguito, igual los que tenemos una entrada falsa lo sabemos antes del concierto. 

Por otro lado, genial la atención de otros miembros del recinto y de la policía, educados, tranquilos y con afán solucionador. 

Mi última esperanza era verle en otro rinconcito de Europa, Sold Out hasta en la sopa. 

Añado que la reventa es un delito, la compra de entradas de reventa es una falta administrativa. Si alguna vez os pasa,con los datos del vendedor, si no se ha fugado a hacer la compra al Carrefour con vuestro dinero, podéis denunciarlo. Puede que os caiga una multa, pero a ellos si los trincan, se les cae el pelo. 

See you Bruno, nos veremos en otra gira. 







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