¡Una señal! ¿O sistema reticular activador?

Los humanos somos unos cachondos, y a mí me encanta. Avanzamos en la tecnología, analizamos hasta la saciedad posibilidades varias, miramos datos y vamos al psicólogo para racionalizar todo y más, y después...

¡Es una señal! ¡Sé que es una señal!

De la intuición, los presentimientos, las corazonadas, las energías, lo mágico, no nos libra nadie. No os hagáis los racionales, es cultural e innato y una parte de nosotros que mola mucho.

El otro día hablaba de tíos con una amiga. Desde que había conocido a alguien, llamémosle Pepito, todo lo que veía, lo que publicaban sus conocidos en las redes, etc, estaba relacionado de alguna manera con él.

Yo creo en las señales y me fío al 90% de mi intuición. Quizás algo "mágico", quizás recoger datos sin darte cuenta, o un fifty-fifty. Pero hay una parte científica que también está ahí.

La atención es selectiva y buscamos información concreta de forma activa, aunque lo hagamos de forma inconsciente. Ya, lo siento, no todo iban a ser calderos y pócimas.

La culpa de que nos fijemos más en lo que nos interesa especialmente es del sistema reticular activador ascendente (SRAA o SARA), una estructura que tenemos en el tallo del cerebro. Básicamente nuestro cerebro reacciona al entrar en alerta o encontrar un estímulo que significa algo para nosotros. Desde esta red de neuronas se controla además la vigilia y el sueño y otros tantos aspectos de lo más interesante. 

Así que igual todo aquello que pensamos que nos persigue ya estaba allí, o no aparece tantas veces ante nosotros, pero lo vemos más porque estamos interesados en el tema. 

El SRAA nos acaba de dejar indefensos ante Pepito, pero no pasa nada, todavía tenemos un amplio abanico de acciones para salir de dudas:

A) Ser racionales. ¿Qué ha dicho Pepito? A veces lo que se dice es lo que se quiere decir. Si Pepito te ha dicho que quedéis para tomar unas cañas, parece que está interesado en tomarse unas cañas. 
Pero como esta opción es un coñazo...

B) Test café. Hay una creencia basada en la posibilidad de leer el futuro en los posos del café. Como no es un conocimiento, habilidad, muy extendida, lo mejor es su simplificación. Vas al bar con tus amigas, pides 4 cafés, les cuentas la historia, les enseñas los whatssap, confirman tu teoría. Perfecto.

C) Buscar la señal. Si las señales mágicas que recibimos pueden estar sesgadas por nuestra atención, ¿qué hacemos? Buscar las señales buenas: Si ese autobús llega al semáforo antes que el coche rojo, es que me llama. Mierda, no ha llegado. Bueno, la definitiva, si ese niño dice caramelo al pasar, dos veces, es que me llama hoy y además me invita a un calippo. 

Y para finiquitar, si os gustan estos temas sobre la suerte, lo racional, la toma de decisiones, etc. os recomiendo "Domar la suerte" de Jon Elster. No es lectura ligera de playa, pero está muy muy bien.