Así es la exposición de Juego de Tronos. #VivePoniente #GotExhibit

Me paso la vida sintiendo amor, principalmente con cosas ajenas al género humano: los unicornios, los helados, los zombies y Juego de Tronos. Mucho, mucho amor.

Cuando la mitad de mis amigos (y de la humanidad) ya iban por la tercera temporada, yo no había visto ni un capítulo. Vi el primero y no me pareció que fuera para tanto, vi el segundo y bueno, ahí, ahí. La historia acaba en 4 temporadas en más o menos dos semanas y de ahí a empezar cada capítulo con la frase:  -¡Ay! Qué nervios. Soy lo peor, I know, 

No estoy sola en el mundo, sé que sois muy, muy frikies.

La entrada a la exposición es gratuita, así que no tendréis que pedir dinero y luego pagar vuestras deudas. Eso sí, ya no quedan entradas, aunque la opción es plantaros en el Matadero (Madrid) y hacer cola para entrar en el cupo de aforo libre. Tenemos un puente por delante y hay pases cada hora, pero si de verdad queréis verla, no vayáis muy tarde. 

Yo no he chupado mucha, mi compañero de casting en Pekín Express ya estaba en la puerta (amigo, mis primeros cupcakes son para ti) pero cuando hemos salido a la una y media estaba a reventar. Promete finde de calor, me ha poseído vuestra madre, echaos crema, llevaos agua y un picoteo.

Estará hasta el 3 de mayo, de 10.00 a 20.00, excepto el domingo que abrirá de 9.00 a 13.00
Si os animáis os tenéis que registrar primero en GotExhibit y jurar lealtad a una casa (aquí una Lannister, besis) para que os den un código con el que podréis quedaros las fotos y vídeos que os harán dentro (si queréis). 

En teoría se ve en 45 minutos. Aunque dentro haréis cuatro pequeñas colas más (muy rápidas, palabrita) 

1. Foto con el trono. 


2. Convertirte en un caminante blanco (tres fotos que luego puedes descargarte). Llegas, ves un croma verde, pones estas caras delante de todo el mundo y después empiezas a valorar más las actuaciones de algunos actores. 


3. Ser chamuscado por un dragón como si fueras un corderillo (o cualquier otra cosa) y llevarte el vídeo.



4. Subir el muro en un ascensor de realidad virtual. (Confieso que he puesto un dedillo en una parte de la jaula para sentirme segura)




Si esto no os emociona, no hagáis la cola de la entrada, porque con esto, los trajes y algunos objetos de la serie, prácticamente se acaba la exposición. 

Ni decir tiene que el vestuario para mí ya vale la visita.




A la salida tenéis una tienda por si sentís la imperiosa necesidad de daros al consumo. 
Ejem... Alguien se ha mudado a casa.

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