El amor y sus fases. Los comienzos.

Enamorarse, jo, que bonito, fuegos artificiales, mariposillas en el estómago, las horas muertas pensando como llenar los momentos con Pepito de los Palotes, cielos estrellados ...¿o no?
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Pues yo soy de las que defiendo que no, primero que quede claro que prefiero enamorarme en invierno, que con estos calores ir dadito de la mano y dormir abrazados es muy tierno, pero da calor.
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Que si, que enamorarse mola muchísimo, pero yo soy una histérica y los procesos que conlleva me traen frita!
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Hay dos tipos de situaciones, las que pienso que soy imbécil y las que pienso que el imbécil es el.
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En la primera pierdo las neuronas y solo soy capaz de decir idioteces, enmarcadas con risitas histéricas y roja como un tomate.
En la segunda si me pilla ágil y fresca suele ser él el que dice idioteces y yo la que acaba pensando ¿dónde voy con este tío?
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Lo malo no es sentirse imbécil, lo malo es hacerse migas cuando repasas en tu casa todas las paridas que has soltado por la boquita y te preguntas que oscuro ser te poseía para haber sido capaz de volver a los 15 años alguna década después.
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Pongamos que el tío es un santo y ha aguantado tu ataque de pavo porque ha atisbado que lo mismo, y solo lo mismo, eres una persona normal. Y tachán... llega la cita!
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En este momento y después de haber accedido a quedar con Pepito llega el momento en el que me arrepiento.
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No soy yo, son los nervios, los mismos nervios que hacen que vacíe de forma frenética todo armario buscando que ponerme.
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"Demasiado sexy, demasiado tirada, me hace muy gorda, demasiado escote, muy poco escote, demasiado golfa, demasiado monja" un sinvivir.
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Y lo malo no es eso, lo malo es que en las tías esto es extensible a la depilación, la colonia, la pintura, el peinado, los complementos y todo lo que se nos ocurra para martirizarnos.
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Bien, ya estamos vestidas, pintadas, perfumadas y con el bolso preparado y... o una de dos, o llegas tarde, que a mi personalmente no me preocupa demasiado, o te toca esperar.
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Podría contaros la de veces que me he esperado dando vueltecitas por la casa, asomándome a la ventana, una vueltecita más, un retoque... ¿Y si no viene? hasta que ha sonado el timbre. Momento que suele coincidir con una úlcera creciente.
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Cosa que podría ahorrame. A ver pava, ¿cómo no va a venir? si has quedado. Y si no viene ¿se muere alguien? solo el orgullito. Y si te apetece verle, ¡que coño haces comiéndote las uñas y pasándolo mal! Adoro el masoquismo.
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Por fin llega y cuando os reencontráis hacéis una de esas de te doy dos besos muy pegaditos, sonrisa pava, conversación pava, situación pava.
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Tantos años intentando madurar para esto. La vida no es justa.
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Y de repente decides cenar, y afortunadamente yo tengo superada esa etapa en la que quedabas con quién fuera y te comías una ensaladita cuando te apetecía comerte un costillar. Vamos a ver, almas cándidas, los tíos saben que también comemos, no creo que ninguno espere que vivamos del aire, comed hijas mías, comed.
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Y oh! Llega el momento beso, ese momento que podría parar y fotografiar teniendo en cuenta que después voy a repasarlo mil veces, a no ser que en el momento beso descubras que tu nuevo amor sigue la técnica del beso batidora, en cuyo caso y por lo menos para mi, tiene las horas contadas.
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Y después, pues tu verás, desde luego a mi casa no sube, que os recuerdo que me he dejado la cama llena de ropa, el baño con las pinturas fuera, el lavabo lleno de horquillas...!! :)
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Veis, mal, muy mal ¿no os decía vuestra madre que hay que recoger la habitación? pues eso, después de la crisis de vestuario recoged un poquito por lo que pueda pasar.
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(En mi caso, nada mamá, ya sabes que fui a un cole de monjas y a mi casa no sube varón si no es con carabina o si no es de la otra acera XDD)
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Y después de esto ¡Prueba superada! pues seréis vosotras, porque cada tío es un mundo y a mi los después me ponen negra con eso de ¿Y cuando le vea? ¿le doy dos besos? ¿le doy un beso? Os recuerdo que se supone que nos estamos enamoriscando, si es un folloamigo o un rollete esta parte nos la podemos saltar tan ricamente!
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Así que, hijas mías, aunque a veces no demos de leches por estar solas, ¡disfrutad!
También cabe la posibilidad de que no os compliquéis la vida tanto yo. En ese caso, lo único que puedo hacer es daros la enhorabuena y deciros que os admiro profundamente jajaja.
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Otro día, ¡la parejita ideal y el desamor!

3 comentarios :

Goetha dijo...

Siempre tan original. Me gusta ver cómo das tu enfoque tan personal e interesante a cada uno de los temas que tratas aquí.

Demuestras ser una auténtica sabia en estos temas, además nos permites no sólo ver tu punto de vista tan peculiar, sino la forma que tienen las mujeres de enfocar este tipo de cuestiones que, cuanto menos, es muy muy curiosa. Aunque está claro que el exponente común en estos casos son los nervios algo que es difícil de disimular y aún más de neutralizar.

Me siento identificado contigo, sobretodo en esa preocupación antes/durante/después de la cita, como si cada una de ellas fuese la primera por la que hemos pasado.

Siempre me veo "obligado" a votar al final de cada entrada ambas opciones: tanto la de interesante como divertido.

Gracias por compartir tus ideas con nosotros. Estoy ansioso por leer la siguiente entrada sigas con esta temática o no.

Un beso fuerte damisela :)

Celina dijo...

uys...el amor¡¡¡¡,el que dicen que es ciego....claro, porque te atonta, te anula el trocito de cabeza que te hace ser objetiva y no vés ...y zas¡¡ caiste en sus redes. Yo personalmente creo ciegamente en el amor y en los flechazos...y si lo sabes regar te aseguro que puedes conseguir que el capullo que tienes delante se convierta en un jardín....hazme caso Rosario...

un besete,muakas¡¡

el gato kilo dijo...

El enamoramiento, ese sentimiento de mariposas en el estomago, de estar en una nube, es una enfermedad que se cura con el tiempo (6 meses o asi), de lo contrario mejor ir a ver a un psiquiatra.