Detrás de ese fotón

Detrás de un fotón compartido en Instagram, Twitter, Facebook, Pinterest, Tuenti, Flickr, o cualquiera de esos escaparates que adoramos como si fueran la Virgen de tal y tal, hay una historia. 

Probablemente detrás de una foto metiendo los pies en un charco haya un:
 -"Sujétame el bolso". "Joder, estas zapatillas calan". "Espera un segundo que se ha reflejado la bolsa de la señora en el charco". "Si viene el autobús me avisas".... 

Y después lo que le sigue: -"No sé si compartirla también en Twitter". "¿Con filtro o sin filtro?". "Oye, ¿te etiqueto?" 

Mis favoritas son las que implican rapidez o concentración, porque un atardecer es bonito si o si, pero ¿Y una ola? ¿Y un niño pequeño? ¿Y tu gato? que está toda la tarde dormido y se vuelve hiperactivo justo cuando decides sacar el teléfono. 
-"¡Ahora! Noooooo ¡Ahora!, nooooooooo, ¡Ahora! nooooooooo"

Y así entras en ciclo, hasta que cuando miras la galería te encuentras con dos mil fotos iguales, en las que al final cambia una sombra, ligeramente el encuadre, en esta se ve una pata de la silla, en esta dos, en esta ninguna... 
Y así descubres que llevas media hora haciendo el gilipollas para sacar una foto, mojada porque se te ha roto el paraguas que fotografías, o chorreando chocolate. 

Yo soy fotográficamente bipolar, paso del espera espera, otra, otra, a sacar el móvil, disparar y que sea lo que Dios quiera. 
Eso si, para las fotos que echan otros, y en las que salimos personas humanas, me encabrono profundamente cuando el que la hace no mira absolutamente nada. 
Si al lado sale la papelera rebosando bolsas, como si hay un patio de flores y sacas solo la pared. (Comentario a no tener en cuenta en noches de jarana y situaciones surrealistas)
No es para tirarse una hora, pero hombre mira, si puedo elegir entre basura y arbolito, en principio, arbolito. 

Pero admiro profundamente a esas personas que fotografían una silla, con macetitas alrededor, una camisa que cuelga ligera del respaldo, la taza de té en el suelo todavía caliente, unos piececillos que asoman tímidos apoyados en el asiento con una manicura perfecta, las nubes de fondo..... y la felicidad en los corazones. Un pueblooooo eeees un pueblo eeees un puebloooo eeeeeees

Es como cuando veo a alguna perfectamente peinada y maquillada a las ocho de la mañana. ¿Hola? ¿A qué hora te has levantado para salir así? 

Pues esto es lo mismo. Obviando el detalle de la pedicura, porque no me apetece pensar en pies y uñas, me imagino a la protagonista saliendo al patio con su camisa, colocando la silla, arrimando las macetas, poniendo la tacita. Haciendo una foto de prueba, y otra y otra.... 

Y así somos, ¡aficionados esclavos disfrutando de perder el tiempo mientras nos entretenemos!

En fin, solo quería deciros, que ya uso Instagram :) http://instagram.com/rosquiguillen/


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