Receta sana (sana) de la semana: Risotto de espinacas.

Mi receta de risotto no tiene complicaciones ni ingredientes locos, lo que tiene es un sabor digno de amar un buen platazo. 

Lo preparo con cebolla morada, ajo (muy poquito), espinacas, buen aceite de oliva y arroz normal. 

Las cantidades variarán dependiendo de si os gusta con mucha o poca espinaca y de cuánto os guste el sofrito. Yo uso dos cebollas moradas y una bolsa de 300 gr de espinacas para mí sola y solo le pongo dos dientes de ajo.
No uso caldo de verduras, puede enriquecer el plato, pero no me gustan los caldos caseros y no me bebo los de bote. Tampoco le pongo parmesano o cualquier otro queso, me gusta el punto justito del sofrito y la espinaca. 

La mezcla es facilita, corto la cebolla en trozos muy finitos y lo rehogo, después añado el ajo y cuando ya está todo doradito, sumo la espinaca poco a poco.  

La espinaca en hojas es inmensa, pero después se queda en nada de nada, así que no uséis una sartén muy grande. Me parece que la forma de la sartén es un buen secreto del risotto, no uséis una con mucha superficie a la que después no le vaya a llegar bien el fuego. 

Cuando ya está bien rehogado se añade el arroz, ya sabéis, medio vasito por persona, y se rehoga también muy bien rehogadito. No temgáis prisa, todo el sabor que coja sabor que disfrutas. 

Para añadir el agua yo lo hago en dos partes, la primera es ahora, justo cuando el arroz ya se ha rehogado. Añado el doble de agua que de arroz, y lo hago con agua TEMPLADA. Vamos, agua del micro, que has dejado correr o de la kettle. 

Bajo el fuego y lo dejo haciendo chup chup sin removerlo. Cuando el agua empieza a evaporarse, remuevo, pruebo el punto del arroz, que ya os digo yo que debería estar duro todavía, así que sigo añadiendo agua poco a poco, otra vez caliente y sin pasarte. Mejor añadir otra vez que dejarlo extra caldoso. 

Vuelvo a corregir el punto de sal y a dejarlo cocer. Cuando está al punto, algo durito pero bien cocido, lo apago y hago como en la paella, lo tapo con un trapo limpito y poroso, le doy diez minutos y a ñam ñam. 

En teoría el risotto se mueve continuamente, pero yo no soy mucho de adorar los platos mientras se preparan,  y os garantizo que así cocinado, con solo un par de meneos para que el arroz se haga a parte iguales, queda perfecto. 

La foto no le hace justicia ninguna, pero ¡ale, a comer!